En muchas obras se utiliza una lámina de polietileno debajo del concreto o alrededor de algunos elementos de la cimentación con el propósito de controlar la humedad. Es una práctica conocida en la construcción, pero ¿nos hemos detenido a pensar qué sucede cuando el agua llega a esa lámina y no encuentra una vía adecuada para salir?
La pregunta merece atención, porque una solución destinada a controlar la humedad puede resultar insuficiente si no se considera el manejo del agua en el terreno.
Sin embargo, es importante aclarar algo desde el principio: el plástico no es perjudicial por sí mismo. El problema puede aparecer cuando la solución constructiva no contempla las condiciones de drenaje, el tipo de suelo y la función de cada elemento.
¿Por qué se coloca plástico debajo del concreto?
El concreto es un material poroso. Aunque tenga una buena resistencia mecánica, puede permitir el ingreso o el transporte de humedad a través de sus poros.
Por esta razón, se utilizan membranas de polietileno y otros materiales impermeables para limitar el paso de humedad desde el terreno hacia las losas de piso.
Cuando se diseña correctamente, una barrera contra la humedad puede ayudar a proteger los acabados, disminuir problemas de humedad interior y reducir el deterioro de ciertos materiales sensibles al agua.
Pero hay que distinguir dos situaciones:
Colocar una membrana debajo de una losa de contrapiso para controlar la humedad.
Envolver una cimentación, incluyendo su base y sus caras laterales, con una lámina impermeable.
Aunque ambas soluciones pueden utilizar materiales similares, no necesariamente tienen el mismo comportamiento ni cumplen la misma función.
¿Sabías esto de colocar plástico debajo de las zapatas, las vigas de cimentación y los pisos?
Antes de hacerlo por costumbre, conoce algunos aspectos importantes sobre la humedad, el drenaje y las condiciones de la cimentación.
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¿Qué ocurre si el agua queda atrapada?
Imaginemos una edificación construida sobre un terreno que recibe agua de lluvia, filtraciones de tuberías o escorrentía procedente de zonas cercanas.
Si el agua llega a una superficie impermeable y no dispone de una salida adecuada, puede acumularse.
Es aquí donde aparece una preocupación constructiva importante: la formación de una especie de piscina alrededor o debajo de determinados elementos.
La lámina no produce agua, pero puede impedir que esta atraviese una superficie. Si la geometría del detalle, las pendientes y las condiciones del terreno favorecen la acumulación, el agua puede permanecer allí durante periodos prolongados.
Esto puede generar distintos problemas:
Saturación del suelo alrededor de la cimentación.
Aumento de las presiones del agua en determinados puntos.
Humedad persistente en elementos de concreto y mampostería.
Pérdida de capacidad de soporte en suelos susceptibles al humedecimiento.
Migración de partículas y erosión interna cuando existen condiciones favorables para el movimiento del agua.
No todos estos efectos se presentan en todas las obras. Su aparición depende de las características del suelo, la cantidad de agua, las condiciones de drenaje y la configuración de la cimentación.
¿Puede producir erosión debajo de una cimentación?
Sí, puede ocurrir en determinadas condiciones, pero debemos explicar correctamente el mecanismo.
La erosión interna se produce cuando el agua en movimiento arrastra partículas del suelo a través de trayectorias o vacíos por los que pueden desplazarse.
Si existe una filtración concentrada, una salida de agua o un gradiente hidráulico capaz de movilizar partículas, puede producirse pérdida de material. Si el proceso progresa cerca de una cimentación, podría ocasionar vacíos, asentamientos diferenciales y alteraciones en las condiciones de apoyo.
Sin embargo, la simple presencia de una lámina de polietileno y agua acumulada no demuestra que exista erosión. Para que se produzca el arrastre de partículas deben existir condiciones hidráulicas y geotécnicas que lo permitan.
También es importante diferenciar la erosión de la saturación del suelo. Un terreno puede saturarse sin experimentar erosión, aunque la saturación sí puede modificar su comportamiento mecánico, dependiendo del tipo de suelo.
Por eso, cuando se habla de agua acumulada alrededor de una cimentación, no basta con preguntar si hay plástico. También hay que investigar de dónde viene el agua, hacia dónde se dirige y por dónde puede salir.
¿Y qué sucede con el empuje del agua?
Cuando el agua se acumula contra una superficie impermeable enterrada, puede ejercer presión sobre ella. En una pared de sótano, un muro de contención u otro elemento enterrado, esa presión debe considerarse cuando las condiciones de diseño lo requieran.
La presión hidrostática aumenta con la profundidad:
p = γw · h
Donde:
p: presión hidrostática.
γw: peso unitario del agua.
h: altura de la columna de agua sobre el punto considerado.
Esto significa que, si existe una columna de agua acumulada, la presión aumenta con la profundidad.
No obstante, no debe confundirse esta presión lateral contra una pared enterrada con una supuesta presión ascendente uniforme debajo de cualquier zapata. La distribución de presiones depende de la geometría, las condiciones hidráulicas y el contacto entre el agua, el terreno y la estructura.
Por eso, en cimentaciones y estructuras enterradas, el control del agua debe formar parte de una solución integral.
¿Qué papel cumple la grava?
La grava limpia, con pocos finos, puede desempeñar una función importante como capa de interrupción capilar y como medio drenante.
Sus espacios entre partículas permiten que el agua circule con mayor facilidad que en muchos suelos finos. Además, una capa granular adecuadamente seleccionada puede reducir el ascenso capilar hacia una losa.
Pero hay una precisión fundamental: la grava no elimina por sí sola el agua; para drenar, el sistema debe contar con condiciones que permitan evacuarla cuando sea necesario.
Si se coloca grava y el agua queda confinada en un terreno de baja permeabilidad, sin salida ni un sistema de drenaje adecuado, también puede acumularse agua.
Por eso, la selección del material, su espesor, la presencia de finos, las condiciones del subsuelo y la disposición de las salidas deben evaluarse conjuntamente.
¿Entonces debemos dejar de utilizar polietileno?
No. Sería incorrecto llegar a esa conclusión.
El polietileno puede formar parte de una solución constructiva apropiada para controlar la humedad bajo una losa de piso. En diversas guías de construcción se recomienda combinar la barrera de humedad con una capa granular adecuada y medidas de manejo del agua alrededor de la edificación.
La clave está en utilizar cada material para la función que le corresponde.
Una barrera contra la humedad no sustituye automáticamente un sistema de drenaje. Una capa de grava tampoco sustituye necesariamente una membrana impermeabilizante. Y envolver una cimentación con plástico no garantiza, por sí solo, que esté correctamente protegida contra el agua.
En cada caso deben revisarse el detalle constructivo, el origen de la humedad, las características del suelo y las condiciones de exposición.
¿Y qué relación tiene todo esto con el apoyo deslizante?
Este es otro aspecto que merece una explicación sencilla.
Si una lámina de polietileno se coloca directamente entre una cimentación y la superficie del terreno que le proporciona apoyo, puede modificar las condiciones de fricción en esa interfaz.
Sin embargo, esto no significa que cualquier cimentación cubierta con plástico se convierta automáticamente en un apoyo deslizante.
La resistencia al desplazamiento depende de las características de contacto, las cargas normales, el suelo y los demás mecanismos resistentes disponibles. La ubicación de la lámina es determinante.
Por tanto, debemos diferenciar dos cuestiones:
Control de humedad: busca limitar el ingreso o el transporte de agua hacia la edificación.
Comportamiento mecánico: considera cómo se transmiten las cargas entre la estructura, la cimentación y el terreno.
Ambos aspectos pueden relacionarse en una misma obra, pero no deben confundirse ni analizarse mediante conclusiones generales.
💡 Dato técnico ¿Qué es la resistencia al deslizamiento? 🏗️ Es la capacidad que tiene una cimentación o estructura para oponerse a que una fuerza horizontal la haga deslizar sobre la superficie de contacto con el terreno. Esta resistencia depende principalmente de la fricción entre la cimentación y el suelo, la cohesión del terreno cuando corresponda y las condiciones de contacto entre ambos. Ejemplo: si el terreno ejerce una fuerza horizontal sobre una zapata, la cimentación debe tener suficiente resistencia para evitar que se deslice. ⚠️ Importante: el diseño debe comprobar que la resistencia disponible sea suficiente frente a las fuerzas que intentan producir el deslizamiento, considerando el estudio geotécnico y las condiciones reales de la cimentación. En nuestro tema del plástico, una lámina colocada entre la zapata y el suelo puede modificar las condiciones de contacto y la fricción disponible. Sin embargo, el efecto real depende de los materiales, las condiciones de apoyo y el diseño; no significa que la cimentación necesariamente vaya a deslizarse.
¿Qué deberíamos revisar antes de construir?
Antes de especificar una solución de control de humedad en una cimentación, conviene verificar:
Origen del agua: lluvia, escorrentía, filtraciones de tuberías o nivel freático.
Tipo de suelo: permeabilidad, susceptibilidad a la erosión interna y comportamiento ante la saturación.
Detalle de impermeabilización: ubicación de la membrana, continuidad, uniones y protección frente a perforaciones.
Drenaje: pendientes, captación y evacuación segura del agua cuando sean necesarias.
Condiciones de apoyo: verificar que la solución no comprometa los mecanismos resistentes considerados en el diseño de la cimentación.
Inspección de la obra: comprobar que los detalles ejecutados correspondan con los especificados en el proyecto.
Estas verificaciones son especialmente importantes cuando existen sótanos, muros enterrados, terrenos con presencia de agua o cimentaciones próximas a excavaciones.
Conclusión: controlar la humedad también significa controlar el agua
El uso de plástico en la construcción no debe juzgarse de manera aislada. Es un material que puede cumplir una función útil cuando se selecciona y se instala correctamente.
La verdadera pregunta es si el detalle constructivo resuelve integralmente el problema de humedad sin generar condiciones desfavorables para el terreno o la estructura.
Si el agua llega a una superficie impermeable y no tiene una salida adecuada, puede acumularse. Dependiendo de las condiciones del suelo y del flujo, esa acumulación podría contribuir a problemas de saturación, presión hidráulica o erosión interna.
Por eso, no basta con impermeabilizar: también debemos comprender el recorrido del agua.
En ingeniería, una buena solución no consiste únicamente en impedir que el agua entre, sino en determinar de dónde viene, cómo se comporta y hacia dónde debe dirigirse.
Emma Dávila Consultorías a la Ingeniería — Construcción, estructuras, patología y soluciones técnicas.
¿Sabías esto de colocar plástico debajo de las zapatas, las vigas de cimentación y los pisos?
Antes de hacerlo por costumbre, conoce algunos aspectos importantes sobre la humedad, el drenaje y las condiciones de la cimentación.
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