Buscar en esta Web

Si el espectro registrado fue menor que el de diseño, ¿por qué hubo daños tan severos? Caso: terremoto del 10 de agosto de 2026 en Cali

El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó una pregunta que, desde la ingeniería estructural, resulta mucho más interesante que simplemente preguntar cuánto fue la magnitud del sismo:

Si para el período de una estructura la demanda sísmica registrada en Cali fue considerablemente inferior a la demanda de diseño, ¿cómo se explica que algunas edificaciones hayan presentado daños severos e incluso colapso?

La pregunta parece contradictoria.

Pero en realidad, puede ser precisamente la pregunta correcta.

Los ingenieros estructurales diseñamos las estructuras sismorresistentes a partir de una demanda sísmica de diseño y de una filosofía muy clara: que la estructura pueda soportar el terremoto, deformarse y disipar energía de manera controlada, evitando un colapso súbito y protegiendo la vida de quienes están dentro. Por eso, cuando hablamos de diseño sismorresistente, no estamos hablando simplemente de poner más concreto o más acero; estamos hablando de lograr que cada elemento cumpla una función dentro de un sistema que ha sido calculado y detallado para responder de una determinada manera ante un terremoto.

Y aquí viene una reflexión que, como ingenieros, no deberíamos dejar pasar. Si un ingeniero estructural calculó una estructura, entregó sus planos y especificó dónde deben ir los empalmes, cómo deben colocarse los estribos, qué dimensiones deben tener los elementos, qué resistencia debe tener el concreto y cómo debe ejecutarse cada detalle, nada de eso debería modificarse en obra simplemente porque alguien quiere “ahorrar un poquito”. Mucho menos reemplazar una decisión de ingeniería por la opinión de quien no tiene la responsabilidad del diseño, sea el dueño, el maestro de obra o, peor aún, alguien que simplemente “lleva muchos años construyendo así”. Porque cuando se corta una barra para ahorrar acero, se cambia un estribo, se mueve un empalme, se reduce una sección o se modifica una especificación sin consultar al profesional responsable, no se está ahorrando: se está cambiando el comportamiento para el cual fue calculada la estructura. Y eso puede terminar costando muchísimo más que el supuesto ahorro. Lo digo también desde la experiencia: hay cosas que duelen especialmente cuando uno sabe que estaban especificadas en los planos y aun así fueron cambiadas en obra. Ahí es donde uno entiende que la seguridad estructural no puede quedar sometida a la economía del momento.

El objetivo de este análisis no es afirmar que un espectro registrado "demuestra" que una estructura debía permanecer intacta. Tampoco pretende atribuir de manera anticipada la causa de un colapso.

Lo que busca es algo diferente:

separar la demanda que realmente produjo el movimiento sísmico de la capacidad que realmente tenía la estructura.

Antes de entrar en el análisis, es importante hacer una precisión sobre la antigüedad de las edificaciones. En Colombia, el Decreto 1400 de 1984 marcó un punto fundamental al establecer el primer código de construcción sismorresistente de carácter obligatorio a nivel nacional. Sin embargo, esto no significa que las edificaciones construidas con anterioridad hayan sido diseñadas sin criterios de ingeniería o sin considerar la acción sísmica. Antes de 1984 ya se utilizaban en Colombia referencias internacionales para el diseño de estructuras de concreto reforzado, entre ellas el ACI 318, y se venían desarrollando criterios de diseño sismorresistente. Un ejemplo representativo en Cali es la Torre de Cali, cuya construcción comenzó en 1978 y cuyo cálculo estructural antisísmico estuvo a cargo del ingeniero Roberto Caicedo. Por esta razón, en un análisis como el que aquí se plantea, la fecha de construcción constituye un dato importante, pero no puede utilizarse por sí sola como indicador de la capacidad sismorresistente de una edificación. Para comprender su comportamiento es necesario conocer cómo fue diseñada, qué criterios técnicos se utilizaron, qué sistema estructural se adoptó y cómo fue finalmente construida.

 Con esta precisión histórica, podemos abordar ahora la pregunta central de este análisis: si el movimiento sísmico registrado fue inferior a la demanda establecida por el espectro de diseño para el período de una edificación hipotética, ¿por qué se presentaron daños tan severos en algunas estructuras, incluso hasta llegar al colapso.

 Una profesión que no siempre fue visible

También es necesario reconocer una realidad de aquella época: la ingeniería estructural no siempre tuvo en el proceso constructivo el protagonismo que hoy entendemos como indispensable. Incluso actualmente puede resultar sorprendente que algunas personas desconozcan que detrás de una edificación existe un profesional especializado en analizar su comportamiento estructural. En décadas pasadas, esta falta de cultura sobre la importancia del cálculo estructural podía ser aún mayor. En algunos casos, la figura del arquitecto tenía una presencia predominante frente a la del ingeniero estructural, y no siempre se comprendía que diseñar los espacios de un edificio y diseñar su estructura son responsabilidades técnicas diferentes, aunque necesariamente complementarias. A esto podían sumarse prácticas poco responsables, como repetir soluciones estructurales de una edificación en otra simplemente porque “esa ya funcionó”, sin considerar que cada proyecto tiene sus propias condiciones de suelo, geometría, cargas, altura, configuración y demanda sísmica.

No se trata de señalar a una profesión ni de afirmar que estas prácticas ocurrieran en todas las obras. Se trata de reconocer que la seguridad estructural requiere una cultura en la que el cálculo, la revisión y la participación del ingeniero estructural sean entendidos como parte esencial del proyecto y no como un trámite o un costo que puede evitarse.

Un edificio no se puede diseñar por memoria, por costumbre ni porque “el de al lado lleva años en pie”. Cada estructura debe responder a sus propias condiciones y a las personas que van a habitarla.

Cuando los números nos obligan a preguntar

Lo que nos preocupa como ingenieros estructurales al mirar los registros del terremoto del 10 de agosto en Cali es que, al comparar el movimiento registrado con el período que supuestamente debía tener una estructura, aparecen preguntas que no podemos ignorar. 

Una estructura sismorresistente no se calcula al azar: el espectro de diseño se establece teniendo en cuenta, entre otros aspectos, la microzonificación sísmica y las condiciones del sitio, que deben conocerse mediante el estudio de suelos cuando este es requerido y fue realizado. 

Por eso, cuando vemos daños tan severos e incluso pérdidas de vidas, nos preguntamos con mucha tristeza qué ocurrió realmente con esas estructuras. ¿Se construyeron exactamente como fueron diseñadas? ¿Se modificaron posteriormente porque “el apartamento es mío y puedo remodelarlo”? ¿Se eliminaron elementos, se cambiaron columnas o muros, se alteraron empalmes o estribos, se redujo acero o concreto para ahorrar? ¿Se hicieron intervenciones sin una evaluación estructural previa? ¿Se dejó de hacer el mantenimiento necesario durante los años? Son preguntas que deberán responderse con estudios y peritajes, pero hay algo que sí debería quedarnos claro desde ahora:

una estructura sismorresistente no puede convertirse en una estructura diferente cada vez que alguien decide ahorrar, remodelar o modificarla sin entender sus consecuencias. 

Cada cambio puede alterar la manera en que el edificio responde ante un terremoto. Y si algo queremos aprender de lo ocurrido el 10 de agosto, es que la ingeniería estructural no termina cuando se entregan los planos: también necesitamos construir como se diseñó, respetar la estructura durante su vida útil, hacer las intervenciones con profesionales competentes y mantenerla adecuadamente. Porque detrás de cada cálculo, cada estribo, cada empalme y cada elemento estructural hay algo que nunca podemos perder de vista: estamos protegiendo vidas. 

Y ojalá nunca más tengamos que aprender esta lección contando muertos.


¿Cómo analizamos un edificio de Cali a partir del espectro generado por el sismo del 10 de agosto?

Para llevar el análisis del terremoto del 10 de agosto de 2026 a una estructura, partimos del registro sísmico obtenido en la estación NOVA, ubicada en el Edificio Nova Club, dentro de la Zona 4D de la Microzonificación Sísmica de Cali. El informe de la Universidad del Valle identifica este sitio como uno de los puntos instrumentados durante el evento y reporta para la Zona 4D un período característico de aproximadamente 1,0 s.

Para nuestro ejercicio plantearemos una edificación hipotética de 7 pisos, ubicada en Cali. La elección de esta altura no es arbitraria: el informe señala que, dentro de la información preliminar recopilada sobre las edificaciones colapsadas, la altura se encontraba principalmente entre 4 y 8 pisos. Nuestro edificio no representa una edificación específica que haya colapsado; se utiliza como estructura ejemplo para estudiar la relación entre el movimiento registrado y la demanda que puede experimentar una edificación de este rango de altura.

Para efectos del ejercicio, suponemos además que el proyecto fue desarrollado bajo las condiciones propias de un diseño sismorresistente: se cuenta con la información de la Microzonificación Sísmica de Cali, se realizó el correspondiente estudio geotécnico del sitio y, con base en estas condiciones, se definieron los parámetros necesarios para el diseño estructural.

A partir del registro sísmico del 10 de agosto de 2026 obtenido en la estación NOVA, se construyó el espectro de respuesta con 5 % de amortiguamiento. El informe reporta para este registro una aceleración espectral de aproximadamente Sa = 0,35 g para T = 1,0 s, mientras que la máxima ordenada espectral alcanza aproximadamente Sa = 0,36 g en T = 1,14 s.

Ahora bien, el período característico de la microzona no debe confundirse con el período fundamental de nuestro edificio. Por eso, para la edificación de 7 pisos realizaremos primero una estimación de su período fundamental y, una vez obtenido, lo llevaremos al espectro registrado para determinar qué aceleración espectral corresponde a ese período.

De esta manera podemos establecer la relación que nos interesa estudiar:

sismo registrado → estación NOVA → Zona 4D → condiciones del sitio → período de la estructura → aceleración espectral registrada → demanda sísmica.

Y es justamente a partir de esta comparación que surge la pregunta central de nuestro análisis:

Si la demanda sísmica registrada para el período de la estructura resulta inferior a la demanda considerada en el diseño, ¿cómo es posible que algunas edificaciones hayan llegado hasta el colapso, con consecuencias tan graves como la pérdida de vidas humanas?

¿Cuál sería el período fundamental de nuestro edificio de 7 pisos?

Para nuestro edificio hipotético adoptaremos un sistema estructural de pórticos resistentes a momento de concreto reforzado, de aproximadamente 7 pisos, con alturas de entrepiso cercanas a 3,0 m. La altura total de la edificación sería entonces del orden de 21 m.

Para estimar inicialmente su período fundamental podemos utilizar la expresión simplificada contemplada en la NSR-10 para edificaciones de hasta 12 pisos, cuando el sistema de resistencia sísmica está compuesto por pórticos resistentes a momentos:

Ta=0,1NT_a=0,1N

donde NN corresponde al número de pisos.

Para nuestro edificio:

Ta=0,1(7)T_a=0,1(7) Ta0,70 s\boxed{T_a\approx0,70\ s}

Por otra parte, si utilizamos la expresión general de la NSR-10 para pórticos resistentes a momentos de concreto reforzado,

Ta=CthαT_a=C_t h^\alpha

con Ct=0,047C_t=0,047, α=0,9\alpha=0,9 y h21mh\approx21\,m, obtenemos aproximadamente:

Ta=0,047(21)0,90,73 sT_a=0,047(21)^{0,9}\approx0,73\ s

los valores de Ct y α deben tomarse de la Tabla A.4.2-1.

Los dos procedimientos conducen, por tanto, a un valor muy cercano. Para nuestro ejercicio adoptaremos como referencia:

“Período fundamental aproximado,Ta≈0,73s, obtenido mediante la ecuación A.4.2-3 de la NSR-10.

¿Y ahora qué hacemos con ese período?

Aquí es donde nuestro análisis se pone interesante. 😃

Ya sabemos que la Zona 4D tiene un período característico cercano a 1,0 s, pero nuestro edificio de 7 pisos tiene, como estimación inicial, un período propio de aproximadamente 0,73 s. Son conceptos diferentes y no debemos mezclarlos.

Ahora debemos llevar:

T=0,73s\boxed{T=0,70\,s}

al espectro registrado en la estación NOVA.

El informe proporciona directamente Sa=0,17gSa=0,17g para T=0,5sT=0,5s y Sa=0,35gSa=0,35g para T=1,0sT=1,0s, mientras que el máximo registrado es 0,36g0,36g en T=1,14sT=1,14s.

Por tanto, el siguiente paso es leer en la curva registrada el valor de SaSa correspondiente a T0,73sT\approx0,70s, en lugar de seguir utilizando automáticamente los 0,35g0,35g que corresponden a T=1,0sT=1,0s.

: ordenada espectral de diseño; no corresponde directamente al cortante basal.”

¿Qué nos muestra esta comparación?

La comparación resulta llamativa: para el edificio hipotético analizado, el espectro de diseño de la Zona 4D indica una aceleración espectral cercana a 0,62g para un período aproximado de 0,73 s, mientras que el registro obtenido en la estación NOVA presenta, para ese mismo período, una aceleración espectral cercana a 0,30g según la lectura gráfica. Es decir, la demanda registrada fue considerablemente menor que la demanda espectral contemplada en el diseño.

Y aquí es donde surge la hipótesis que da origen a este análisis: si una estructura fue diseñada considerando una demanda sísmica superior a la que finalmente registró el movimiento en su período fundamental, ¿por qué algunas edificaciones pudieron presentar daños tan severos e incluso llegar al colapso?

La respuesta no está únicamente en la intensidad del movimiento registrado. Para encontrarla debemos mirar ahora al otro lado de la ecuación: no cuánto exigió el terremoto, sino cuál era realmente la capacidad de las estructuras que lo enfrentaron.

En otras palabras: el espectro registrado nos permite preguntar cuánto exigió el terremoto; ahora debemos preguntarnos cuánto podía realmente resistir el edificio.

Entre ambos pueden existir diferencias en materiales, detallado del refuerzo, configuración estructural, modificaciones posteriores, distribución de elementos no estructurales, irregularidades, deterioro, calidad constructiva y otras condiciones que pueden modificar su comportamiento sísmico.

⭐ ARTÍCULO RECOMENDADO ⭐
¿CÓMO CALCULAR EL PERÍODO NATURAL DE UNA ESTRUCTURA?
¿Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EN EL ANÁLISIS SÍSMICO?
📖 LEE EL ARTÍCULO COMPLETO ➜
🏗️ INGENIERÍA SÍSMICA · 📐 APLICACIÓN PRÁCTICA · 📊 ANÁLISIS ESTRUCTURAL

La hipótesis

Hasta este punto tenemos una situación que, a primera vista, parece contradictoria:

la demanda sísmica registrada para el período del edificio es menor que la demanda contemplada en el espectro de diseño.

Si partimos de la hipótesis de un edificio correctamente diseñado para las condiciones sísmicas y geotécnicas de su emplazamiento, cabría esperar que la estructura tuviera un margen de seguridad frente a un movimiento como el registrado.

Por eso planteamos la siguiente hipótesis:

Si el movimiento sísmico registrado presentó, para el período fundamental del edificio analizado, una demanda inferior a la establecida por el espectro de diseño, entonces los daños severos observados en algunas edificaciones no pueden explicarse únicamente por la magnitud de la demanda espectral registrada. Es necesario analizar qué condiciones pudieron hacer que la capacidad real de esas estructuras fuera inferior a la capacidad prevista en su diseño.

Y esta hipótesis cambia completamente la pregunta.

Ya no estamos preguntando solamente:

“¿Qué tan fuerte fue el terremoto?”

sino:

“¿Qué tan preparada estaba realmente la estructura que recibió ese terremoto?”


Del edificio calculado al edificio construido

Un proyecto estructural parte de unas condiciones determinadas: un sistema resistente, unas propiedades de los materiales, una configuración geométrica, unas condiciones de cimentación y unos criterios de detallado y construcción.

El análisis estructural se realiza suponiendo que esas condiciones serán llevadas a la realidad.

Pero entre el edificio que aparece en los planos y el edificio que finalmente enfrenta un terremoto pueden existir diferencias.

Y es precisamente en ese punto donde debemos concentrar nuestra atención.

Una estructura puede haber sido concebida para responder de determinada manera frente a las acciones sísmicas, pero su comportamiento real dependerá de que las condiciones consideradas en el diseño hayan sido efectivamente alcanzadas durante la construcción y se hayan conservado posteriormente.

Por eso, cuando encontramos un daño severo, no es suficiente observar únicamente el registro sísmico.

También debemos preguntarnos:

  • ¿La estructura construida correspondía al sistema estructural considerado en el diseño?
  • ¿Los materiales alcanzaron las propiedades previstas?
  • ¿El detallado de los elementos estructurales fue ejecutado correctamente?
  • ¿La configuración construida coincidió con la proyectada?
  • ¿Se realizaron modificaciones posteriores que alteraron el comportamiento estructural?
  • ¿Existían condiciones de irregularidad o vulnerabilidad que no estaban contempladas?
  • ¿La estructura conservaba las condiciones para las cuales fue diseñada?

La diferencia fundamental

Podemos resumirlo de una manera muy sencilla:

El espectro nos habla de lo que exigió el terremoto. El diseño nos habla de lo que se esperaba que soportara la estructura. Pero el daño nos obliga a conocer qué capacidad tenía realmente esa estructura.

Y aquí aparece una de las preguntas más importantes de todo este análisis:

¿Qué cambió entre el edificio que calculó el ingeniero y el edificio que enfrentó el terremoto?

Esta pregunta será la que nos permita avanzar en el análisis sin asumir de antemano cuál fue la causa de los colapsos.

Porque nuestro objetivo no es señalar culpables ni afirmar que una determinada condición produjo un colapso sin estudiar cada caso.

El objetivo es mucho más sencillo y, a la vez, más importante:

entender por qué una estructura puede presentar un comportamiento muy diferente al que esperaríamos al comparar únicamente la demanda sísmica registrada con la demanda de diseño.

¿Qué puede hacer que la capacidad real de una estructura sea diferente de la considerada en el diseño?

Llegados a este punto, debemos hacer una distinción fundamental: que una estructura haya sido diseñada para resistir determinadas acciones sísmicas no significa, por sí solo, que la estructura construida tenga exactamente las mismas características que fueron consideradas en el cálculo.

El comportamiento real de una edificación es el resultado de muchas etapas: diseño, estudio geotécnico, materiales, construcción, configuración estructural y modificaciones durante su vida útil.

Por eso, frente a un terremoto, pueden existir diferencias entre la capacidad que se esperaba obtener y la capacidad que realmente tenía la estructura.

1. Diferencias entre el diseño y la construcción

El cálculo estructural parte de unas dimensiones, unas propiedades de los materiales y unos detalles constructivos determinados.

En obra, sin embargo, pueden presentarse situaciones como cambios en las dimensiones de los elementos, modificaciones en el armado, errores de ejecución, deficiencias en los materiales o incumplimiento de los detalles especificados en los planos.

Cada una de estas situaciones puede modificar el comportamiento esperado de la estructura.

El edificio no se comporta de acuerdo con lo que dice el plano; se comporta de acuerdo con lo que finalmente fue construido.


2. La calidad y las propiedades reales de los materiales

En el diseño se consideran determinadas propiedades para el concreto, el acero y los demás materiales estructurales.

Pero las propiedades reales dependen de su fabricación, transporte, almacenamiento, colocación, curado y control durante la construcción.

Esto es especialmente importante en una estructura sometida a un terremoto, porque su comportamiento depende no solamente de cuánto material tenga, sino también de las propiedades mecánicas que realmente alcanzó ese material.


3. La configuración estructural

Una estructura no responde al terremoto únicamente por la resistencia individual de sus elementos.

La distribución de columnas, vigas, muros, masas y rigideces determina cómo se transmite y distribuye la acción sísmica dentro del edificio.

Por eso, modificaciones arquitectónicas aparentemente menores pueden tener consecuencias estructurales importantes si alteran la configuración originalmente considerada.


4. Modificaciones realizadas durante la vida del edificio

Este punto merece especial atención.

Un edificio puede haber sido correctamente diseñado y construido, pero años después puede sufrir modificaciones: eliminación o desplazamiento de elementos, cambios de distribución, ampliaciones, nuevos equipos, modificaciones en fachadas o intervenciones que cambien las condiciones originales.

En estos casos, el edificio que enfrenta el terremoto puede no ser exactamente el edificio que fue diseñado originalmente.


5. La cimentación y las condiciones del terreno

La respuesta de una estructura también está relacionada con las condiciones del suelo y con la forma en que la cimentación transmite las acciones al terreno.

Por eso, el estudio geotécnico y las condiciones consideradas en la etapa de diseño son fundamentales.

No podemos analizar una estructura aislándola completamente del terreno sobre el cual está construida.


Entonces, ¿qué podemos concluir?

Hasta aquí no estamos afirmando que alguna de estas condiciones haya sido necesariamente la causa de un colapso específico. Para establecer eso sería indispensable estudiar cada edificación individualmente, sus planos, materiales, sistema estructural, cimentación, modificaciones y evidencia posterior al sismo.

Lo que sí podemos establecer es algo mucho más general:

El espectro registrado permite conocer una parte de la historia: la demanda que produjo el movimiento sísmico. El diseño permite conocer la demanda para la cual se proyectó la estructura. Pero ninguna de estas dos cosas, por sí sola, nos permite conocer la capacidad real que tenía el edificio en el momento del terremoto.

Y aquí llegamos al punto central de nuestra hipótesis:

Un terremoto puede exigir menos de lo previsto por el diseño y, aun así, una estructura puede presentar un comportamiento deficiente si su capacidad real no corresponde a la capacidad que se esperaba de ella.

Por eso, antes de culpar al terremoto o al diseño, debemos mirar la estructura completa: qué se diseñó, qué se construyó y qué llegó realmente a enfrentar el sismo.

¿El terremoto encontró el edificio que estaba previsto en los planos?

Cuando se analiza el comportamiento de una edificación después de un sismo, es muy fácil quedarse únicamente con una comparación entre la intensidad del movimiento y la resistencia calculada.

Pero una estructura no llega al terremoto como una ecuación.

Llega como una construcción real, con materiales reales, detalles ejecutados en obra, un determinado sistema resistente, una cimentación, elementos no estructurales y, en algunos casos, modificaciones realizadas durante los años de servicio.

Por eso, para interpretar correctamente un daño severo, debemos reconstruir el camino que siguió la estructura desde el proyecto hasta el momento del terremoto.

Podemos imaginar tres edificios:

El edificio proyectado
Es el que aparece en los planos y en la memoria de cálculo. Tiene unas dimensiones, materiales, detalles y características estructurales determinadas.

⬇️

El edificio construido
Es el resultado de llevar ese proyecto a la realidad. Aquí pueden aparecer diferencias entre lo especificado y lo ejecutado.

⬇️

El edificio que enfrentó el terremoto
Es el edificio que realmente estaba en servicio el 10 de agosto de 2026, con sus condiciones, modificaciones y estado en ese momento.

Y estos tres edificios deberían ser el mismo, pero no necesariamente lo son.

Esta diferencia es fundamental porque la seguridad sísmica no depende exclusivamente de que una estructura haya sido calculada correctamente. Depende de que las condiciones que hicieron posible ese cálculo se mantengan en la estructura real.

Por eso, ante un edificio que presenta daños severos, la pregunta no debería ser únicamente:

“¿El edificio estaba diseñado para un terremoto de esta magnitud?”

También deberíamos preguntar:

“¿El edificio que enfrentó el terremoto conservaba las mismas condiciones estructurales para las cuales fue diseñado?”

Y esta segunda pregunta nos lleva directamente a revisar qué pudo cambiar entre el proyecto y la realidad.

Aquí podemos analizar, sin afirmar causas para ningún edificio específico, tres momentos fundamentales:

Diseño → Construcción → Vida útil

Porque una deficiencia puede aparecer en cualquiera de esas etapas, y una estructura puede llegar al día del terremoto con una capacidad diferente de la que originalmente se esperaba.

Y es justamente esa diferencia entre capacidad prevista y capacidad real la que debemos tratar de entender.

Diseño: ¿qué se supone que debe tener la estructura?

Cuando un ingeniero diseña una edificación sismorresistente, no está simplemente calculando columnas y vigas para que “aguanten” una determinada fuerza.

El diseño parte de una serie de supuestos y condiciones que deben cumplirse para que el comportamiento esperado de la estructura sea posible.

Entre ellos están las características del terreno, la ubicación de la edificación, su configuración, el sistema estructural seleccionado, los materiales, las cargas consideradas y los criterios de diseño establecidos por la normativa.

En nuestro ejemplo, hemos supuesto una edificación de 7 pisos, ubicada en la Zona 4D de la Microzonificación Sísmica de Cali, con un sistema estructural de pórticos de concreto reforzado.

A partir de estas condiciones se estima el período fundamental de la estructura y se determina la demanda sísmica correspondiente.

Pero hay una idea que debemos dejar muy clara:

El cálculo estructural no diseña solamente elementos individuales; diseña un sistema que debe comportarse como un conjunto frente al terremoto.

Por eso, cuando hablamos de una estructura sismorresistente, no basta con decir que una columna determinada “resiste” cierta fuerza. Debemos preguntarnos cómo trabajan conjuntamente las columnas, vigas, conexiones, diafragmas, cimentación y demás elementos que participan en la respuesta sísmica.

El diseño establece una capacidad esperada

Cuando el ingeniero termina el diseño, existe una capacidad estructural esperada, basada en las condiciones consideradas durante el análisis y en los requisitos de la normativa.

Pero esa capacidad esperada solamente se convierte en capacidad real si las condiciones del proyecto se llevan correctamente a la construcción.

Y aquí aparece nuevamente nuestra pregunta:

¿Qué tan cerca estuvo la estructura construida de aquella estructura que fue diseñada?

Porque podemos tener un cálculo correcto, realizado con los parámetros adecuados y bajo las exigencias de la normativa, pero si durante la construcción se modifican las condiciones consideradas en ese cálculo, el comportamiento esperado puede cambiar.

Esto nos lleva al segundo momento de nuestra cadena:

Diseño → Construcción

El diseño establece cómo debería ser la estructura.

La construcción determina cómo quedó realmente.

Y esa diferencia merece que la analicemos con cuidado, porque es precisamente ahí donde una estructura diseñada para tener un determinado comportamiento sísmico puede terminar enfrentando el terremoto con características diferentes a las previstas.

Construcción: cuando el edificio deja de ser el que estaba en los planos

El diseño establece unas condiciones que deben cumplirse para que la estructura tenga el comportamiento esperado. Pero una vez comienza la construcción, aparece otro factor fundamental: la ejecución.

Y aquí pueden surgir diferencias que, aunque algunas parezcan pequeñas, pueden modificar las características de la estructura.

Por ejemplo:

  • “Quitemos cemento, eso aguanta.”
    Una reducción de las dimensiones de un elemento o de la cantidad de material puede disminuir su capacidad.
  • “Bajemos unas varillas.”
    Modificar la cantidad, diámetro, posición o disposición del acero respecto de lo especificado en los planos puede afectar el comportamiento del elemento.
  • “Échale más agua al concreto para que sea más fácil de trabajar.”
    Una modificación inadecuada de la mezcla puede afectar las propiedades que se esperaban obtener del concreto.
  • “Póngale más acero, así queda más fuerte.”
    Y aquí aparece una situación particularmente interesante: más acero no significa automáticamente mejor comportamiento sísmico. La cantidad y disposición del refuerzo deben corresponder al diseño y a los detalles establecidos para que el elemento pueda desarrollar el comportamiento esperado.
  • Cambiar detalles constructivos “porque así siempre se ha hecho”.
    En una estructura sismorresistente, un detalle que parece secundario puede tener una función estructural importante.

El problema es que muchas de estas modificaciones pueden no ser evidentes cuando observamos el edificio terminado.

Una columna puede verse perfectamente normal. Una viga puede verse perfectamente normal. El edificio puede verse completamente terminado y, desde afuera, nadie podría saber qué ocurrió durante su construcción.

Por eso el control de calidad y la correcta ejecución de los planos estructurales no son aspectos secundarios: son parte de la seguridad de la estructura.

El problema de fondo

El ingeniero calcula una estructura con determinadas propiedades.

Si durante la construcción esas propiedades cambian, la estructura real ya no es exactamente la estructura que fue analizada.

Y aquí podemos resumirlo de una manera muy sencilla:

El cálculo puede estar bien hecho, pero si en obra se cambia aquello que el cálculo consideró, el resultado final también cambia.

Esto no significa que cualquier modificación produzca un colapso, ni que podamos atribuir los daños observados durante el sismo a una determinada práctica constructiva sin investigar cada caso.

Significa algo más básico:

Para saber por qué una estructura falló, no basta con revisar lo que decía el diseño. También hay que saber qué se construyó realmente.

Y todavía nos falta una etapa de nuestra cadena:

Diseño → Construcción → Vida útil

Porque incluso una estructura correctamente diseñada y correctamente construida puede cambiar durante los años.

Y ahí es donde aparece la siguiente pregunta:

¿Qué puede pasarle a un edificio después de que termina la obra y antes de que llegue el terremoto?

🏗️ DESCUBRE MÁS SOBRE LAS ESTRUCTURAS
¿CUÁL ES LA VIDA ÚTIL DE UN EDIFICIO?
¿TIENE FECHA DE VENCIMIENTO
Y PUEDE RESISTIR UN SISMO?
📖 LEER EL ARTÍCULO COMPLETO ➜
🏗️ VIDA ÚTIL · 🔎 INSPECCIÓN · 🛠️ MANTENIMIENTO · 🌎 SISMO

 Vida útil: el edificio también puede cambiar después de construido

Supongamos ahora que nuestro edificio fue correctamente diseñado y que, además, durante la construcción se respetaron los planos y las especificaciones.

¿Significa esto que treinta años después podemos asegurar que el edificio conserva exactamente las mismas condiciones con las que fue diseñado?

No necesariamente.

Una edificación tiene una vida útil durante la cual puede ser intervenida, modificada y utilizada de maneras diferentes a las originalmente previstas.

Con el paso de los años pueden aparecer situaciones como:

  • Eliminar una pared o elemento que originalmente hacía parte de la configuración del edificio.
  • Abrir vanos o modificar espacios.
  • Cambiar la distribución arquitectónica de los pisos.
  • Realizar ampliaciones o construcciones adicionales.
  • Cambiar el uso de determinados espacios y, con ello, las cargas que recibe la estructura.
  • Instalar equipos o elementos pesados que no estaban contemplados originalmente.
  • Realizar intervenciones sobre elementos estructurales sin un análisis previo.
  • Ejecutar reparaciones o modificaciones que alteren algún detalle estructural.

No todas estas situaciones necesariamente generan un problema estructural. El problema aparece cuando una intervención modifica las condiciones para las cuales fue concebida la estructura y no se verifica qué efecto produce ese cambio.

Un edificio puede cambiar sin que nosotros lo notemos

Cuando observamos un edificio después de un terremoto, vemos el edificio que existía ese día, no el edificio que aparece en los planos originales.

Por eso, si queremos determinar las causas de un daño, debemos conocer la historia de la edificación.

¿Cómo fue diseñada?

¿Cómo fue construida?

¿Qué modificaciones tuvo?

¿Qué uso tuvo durante su vida?

¿Qué intervenciones se realizaron?

Solo después de responder estas preguntas podemos comenzar a entender qué capacidad tenía realmente la estructura cuando llegó el terremoto.

Y volvemos a nuestra hipótesis

Aquí nuestra cadena queda completa:

DISEÑO → CONSTRUCCIÓN → VIDA ÚTIL → TERREMOTO

El diseño establece las condiciones previstas.

La construcción convierte esas condiciones en una estructura real.

La vida útil puede mantenerlas, modificarlas o deteriorarlas.

Y finalmente llega el terremoto y pone a prueba la estructura que realmente existe, no la que alguna vez estuvo dibujada en un plano.

Por eso, cuando encontramos un daño severo, no deberíamos saltar directamente a la conclusión de que “el terremoto fue demasiado fuerte” o de que “el diseño falló”.

Primero debemos reconstruir la historia de esa estructura.

Porque el terremoto ocurrió una sola vez, pero la estructura llegó a ese momento después de haber pasado por toda una historia.

"Si te interesa aprender a identificar fallas, patologías y problemas constructivos, te recomiendo esta capacitación especializada."

🔍 Curso de Patologías de la Construcción

Aprende a detectar fisuras, grietas, humedades, deterioro y fallas estructurales en edificaciones.

👉 ACCEDER AL CURSO

¿Qué significa realmente que una estructura sea sismorresistente?

Decir que una estructura es sismorresistente no significa que esté diseñada para permanecer intacta después de cualquier terremoto.

La ingeniería sismorresistente parte de una realidad: durante un evento sísmico importante, una estructura puede experimentar desplazamientos, deformaciones y daños. Lo que se busca mediante el diseño es que esos daños ocurran de manera controlada y que la estructura conserve la capacidad necesaria para evitar un colapso que ponga en riesgo la vida de sus ocupantes.

Por eso, debemos hacer una diferencia entre:

“Resistir un terremoto”
y
“No sufrir ningún daño durante un terremoto”.

No son lo mismo.

Una estructura puede presentar daños estructurales y no estructurales y, aun así, haber cumplido el objetivo fundamental de seguridad para el cual fue diseñada.

Entonces, ¿qué esperamos de una estructura sismorresistente?

Ante un movimiento sísmico, la estructura debe ser capaz de recibir y transmitir las acciones producidas por el terremoto, deformarse de manera compatible con el nivel de demanda y mantener una respuesta que evite una pérdida súbita de estabilidad.

Esto es especialmente importante porque el comportamiento sísmico no consiste simplemente en que cada elemento “aguante” una fuerza.

La estructura completa debe trabajar como un sistema.

Y aquí aparece una idea que vale la pena dejar muy clara:

Una estructura sismorresistente no es necesariamente una estructura que no se daña; es una estructura concebida para enfrentar el movimiento sísmico de acuerdo con unos objetivos de desempeño y unas condiciones de diseño determinadas.

¿Y qué pasa con nuestro caso?

Nosotros no estamos diciendo:

“El espectro registrado fue menor que el de diseño, por lo tanto ningún edificio debió presentar daños”.

Eso sería una conclusión demasiado simplista.

Lo que estamos preguntando es algo diferente:

Si la demanda registrada para el período de nuestro edificio hipotético fue inferior a la demanda considerada en el diseño, ¿qué condiciones podrían explicar que una estructura llegara a presentar un comportamiento severo, incluso hasta llegar al colapso?

Una aclaración que considero importantísima

También debemos evitar otra interpretación:

“Si una estructura es sismorresistente, entonces puede soportar cualquier terremoto.”

Tampoco.

Todo diseño está asociado a determinadas condiciones, supuestos y objetivos establecidos por la normativa y por el proyecto. No existe una estructura diseñada para una demanda sísmica infinita.

Por eso, la palabra sismorresistente debe entenderse dentro del contexto para el cual la estructura fue diseñada.

Y justamente por eso nuestra pregunta inicial sigue vigente:

Si el movimiento registrado no superó la demanda espectral de diseño para el período analizado, ¿por qué algunas estructuras tuvieron un comportamiento tan severo que llegaron al colapso total?

Para acercarnos a una respuesta, el siguiente paso es entender qué significa que una estructura tenga capacidad suficiente frente a la demanda que recibe.

🔎 ¿SABÍAS ESTO?
TORRE KALÚA
La filosofía de la ingeniería sismorresistente
DAÑO ≠ COLAPSO
Una estructura puede sufrir daños durante un terremoto
y aun así cumplir su objetivo fundamental: proteger vidas.
▶️ VER EL VIDEO

Resistencia, rigidez y ductilidad: la respuesta está en el conjunto

Cuando un terremoto pone a prueba una estructura, no existe una sola característica que determine su comportamiento. Resistencia, rigidez y ductilidad trabajan conjuntamente y permiten entender cómo responde una edificación frente a las acciones sísmicas.

La resistencia está relacionada con la capacidad de los elementos estructurales para soportar las acciones a las que están sometidos. La rigidez determina, entre otras cosas, cuánto se deforma y desplaza la estructura frente al movimiento. Y la ductilidad permite que una estructura pueda experimentar deformaciones inelásticas importantes y disipar energía sin perder súbitamente su capacidad resistente.

Por eso, una estructura sismorresistente no se puede evaluar únicamente preguntando “¿cuánto peso soporta?”. Hay que preguntarse también cómo se deforma, cómo distribuye las fuerzas y cómo continúa respondiendo cuando la demanda supera el comportamiento puramente elástico.

Y aquí volvemos al punto de partida de este artículo:

El espectro nos permite conocer la demanda que produjo el movimiento sísmico para diferentes períodos; pero el comportamiento de una edificación depende de cómo sus características estructurales son capaces de responder frente a esa demanda.

Por eso, encontrar una demanda registrada inferior a la demanda de diseño no permite, por sí solo, explicar ni descartar un daño severo. Para comprender lo ocurrido en una estructura particular sería necesario conocer sus condiciones reales de diseño, construcción, configuración y estado al momento del terremoto.

Conclusión

El análisis realizado nos lleva a una conclusión que puede parecer sencilla, pero que es fundamental para entender el comportamiento de una estructura durante un terremoto: la magnitud del movimiento sísmico, por sí sola, no explica necesariamente el daño que presenta una edificación.

En el ejercicio planteado, para un edificio hipotético de siete pisos ubicado en la Zona 4D de Cali, encontramos un período fundamental aproximado de 0,73 s. Para ese período, el espectro de diseño presenta una aceleración espectral cercana a 0,62g, mientras que el registro de la estación NOVA permite estimar una demanda cercana a 0,30g. Es decir, para las condiciones de este ejemplo, la demanda espectral registrada fue considerablemente inferior a la demanda contemplada en el espectro de diseño.

Esto nos obliga a mirar el problema desde una perspectiva más amplia. Si una estructura presenta daños severos ante una demanda que, para su período, resulta inferior a la considerada en el diseño, no sería técnicamente suficiente atribuir ese comportamiento únicamente al terremoto. Para conocer las causas reales sería necesario estudiar cada edificación de manera particular: su diseño, sistema estructural, construcción, materiales, configuración, modificaciones y estado al momento del evento.

Pero existe otro elemento que también debemos considerar.

No todas las edificaciones respondieron de la misma manera. Algunas estructuras enfrentaron el mismo movimiento sísmico y permanecieron en pie, mientras que otras presentaron daños de diferente magnitud. Esa diferencia de comportamiento es, precisamente, una de las razones por las que no podemos reducir el análisis a decir simplemente que “el terremoto fue muy fuerte”.

Un ejemplo que nos invita a mirar la historia con atención es la Torre de Cali, cuya construcción comenzó antes de la entrada en vigencia del Decreto 1400 de 1984 y que, de acuerdo con la información histórica disponible, contó con un cálculo estructural antisísmico. Su existencia y comportamiento constituyen un recordatorio de que la fecha de construcción de una edificación no es suficiente para determinar cómo fue concebida estructuralmente ni cuál es su capacidad real.

De la misma manera, las edificaciones que atravesaron el sismo sin llegar al colapso nos muestran que el objetivo de la ingeniería sismorresistente no es necesariamente que un edificio permanezca sin ningún daño, sino que tenga un comportamiento compatible con los objetivos de seguridad para los cuales fue diseñado.

Por eso, este análisis no pretende señalar una causa única para los colapsos ocurridos durante el sismo del 10 de agosto de 2026. Pretende dejar una pregunta que consideramos mucho más importante:

Si el movimiento registrado no fue, para el período analizado, superior a la demanda considerada en el diseño, ¿qué diferencia existió entre las estructuras que lograron enfrentar el terremoto y aquellas que tuvieron un comportamiento severo, incluso colapso total?

Responder esa pregunta requiere mirar más allá del registro sísmico.

Hay que mirar la estructura.

Y sobre todo, hay que recordar que cada estructura tiene una historia: fue diseñada, fue construida, fue modificada —o no— y finalmente llegó a ese terremoto con unas condiciones reales determinadas.

Por eso, un análisis serio de los daños debe comenzar por los datos y terminar también con datos. No basta con decir que un edificio era “viejo”, que el terremoto fue “muy fuerte” o que la estructura era “sismorresistente”. Hay que demostrar qué ocurrió.

La ingeniería sismorresistente no consiste únicamente en calcular una estructura para un terremoto que todavía no ha ocurrido. Consiste en lograr que, cuando ese terremoto llegue, la estructura real tenga las condiciones necesarias para responder como fue concebida.

La ingeniería no termina en el cálculo

Si algo nos deja este análisis es que no podemos atribuir el comportamiento de una estructura únicamente a la intensidad de un terremoto. El sismo es la acción que pone a prueba la edificación, pero la respuesta dependerá también de las condiciones reales de la estructura que recibe esa acción.

Por eso, diseñar una estructura sismorresistente no puede convertirse en un simple ejercicio de números, planos y cumplimiento documental. Detrás de cada columna, cada viga, cada conexión y cada detalle de refuerzo hay algo mucho más importante: personas.

Personas que van a dormir, trabajar, estudiar y vivir dentro de esa estructura.

Y esa realidad debería estar presente en cada etapa del proceso: en el estudio del suelo, en el diseño estructural, en la revisión de los planos, en la selección y control de los materiales, en la ejecución de la obra y en las inspecciones.

No se trata solamente de que el cálculo “dé”.

Se trata de que lo que se calculó sea realmente lo que se construya.

Que los materiales sean los especificados.
Que el acero esté donde debe estar.
Que los detalles estructurales se ejecuten correctamente.
Que las modificaciones posteriores no se hagan sin evaluar sus consecuencias.
Y que exista una verdadera cultura de inspección y control, no como un trámite, sino como parte fundamental de la seguridad.

Porque cuando hablamos de estructuras sismorresistentes, no estamos protegiendo solamente concreto y acero.

Estamos protegiendo vidas.

La ingeniería estructural no consiste únicamente en calcular cuánto puede soportar un edificio. Consiste en asumir la responsabilidad de que ese edificio, cuando llegue el momento de enfrentar un terremoto, tenga realmente las condiciones para las cuales fue diseñado.

Y quizá esta sea la reflexión más importante que nos deja este análisis:

No podemos controlar cuándo llegará el próximo terremoto. Pero sí podemos decidir qué tan responsablemente construimos las estructuras que tendrán que enfrentarlo.

🔵 ¿Qué quiere decir Sa registrada < Sa de diseño?
En palabras sencillas: el terremoto que registramos en ese punto exigió menos a la estructura de lo que, en teoría, se había previsto para el diseño.

Es decir, si el espectro de diseño representa el nivel de movimiento que esperamos que una estructura pueda enfrentar, y el movimiento registrado quedó por debajo de ese nivel, aparece una pregunta muy interesante:

🤔 Entonces… ¿por qué algunas estructuras tuvieron daños tan severos?
Y aquí está lo importante: una cosa es el movimiento que recibió el edificio y otra es la capacidad que realmente tenía para resistirlo.

Por eso, esta comparación no cierra la discusión. La abre. Nos obliga a mirar qué pasó realmente con la estructura: cómo fue diseñada, cómo fue construida, qué condiciones tenía el suelo y cuál era su capacidad real.


🔎 ¿SABÍAS ESTO?
TORRE KALÚA
La filosofía de la ingeniería sismorresistente
DAÑO ≠ COLAPSO
Una estructura puede sufrir daños durante un terremoto
y aun así cumplir su objetivo fundamental: proteger vidas.
▶️ VER EL VIDEO

🎓 Curso Recomendado

Si deseas profundizar en la metodología BIM (Building Information Modeling) y conocer cómo se gestionan proyectos digitales de alto nivel, el curso MASTER BIM AUTODESK – BIM MANAGER es una excelente alternativa.

Aprenderás a coordinar proyectos mediante modelos inteligentes, detectar interferencias antes de la construcción, mejorar la colaboración entre disciplinas y comprender las bases tecnológicas que hoy hacen posible los Gemelos Digitales y la transformación digital de la ingeniería.

💡 Nota: Este enlace puede ser un enlace de afiliado. Si decides adquirir el curso a través de él, estarás apoyando la creación de contenido educativo sin costo adicional para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

🧱 Calculadora de Cemento y Bloques

🛠️ Herramientas de Ingeniería

🧱 Calculadora de Concreto

Resultado: 0


🧱 Calculadora de Bloques

Bloques aproximados: 0

Herramientas rápidas para construcción e ingeniería

⚠️ Zonificación Sísmica de Colombia

🔴 Amenaza Alta: zonas con mayor aceleración sísmica esperada.

🟠 Amenaza Intermedia: requieren diseño sismorresistente adecuado.

🟡 Amenaza Baja: menor actividad sísmica relativa.


Basado en criterios sismorresistentes utilizados en Colombia.

📅 Festivos Colombia

📅 Festivos en Colombia

  • 15 Mayo — Día del Maestro
  • 18 Mayo — Ascensión
  • 8 Junio — Corpus Christi
  • 15 Junio — Sagrado Corazón